Vie, 26 May 2017 | 13:50 hs.

[ 16.05.2017 09:17 ]  » 

El amigo presidencial especialista en trampas

 Arribas denunció a Meirelles, quien lo acusa de cobrar 850 mil dólares en coimas, y pidió su extradición, pese a que leyes brasileñas no contemplan esa medida. La denuncia, como podía esperarse, cayó en el juzgado de Bonadio.

 El titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, se lanzó ayer a un contraataque acusando al cambista brasileño Leonardo Meirelles por falso testimonio y cohecho. Como se sabe, Meirelles declaró que se dedicaba a pagar coimas de constructoras brasileñas y que uno de los beneficiarios de esas coimas fue Arribas, a quien le transfirió –según sus dichos– 850.000 dólares en diez giros realizados a través de una sociedad trucha de Hong Kong y hacia la cuenta de Arribas en Suiza. En rigor, el falso testimonio no debería tener sustento ya que Meirelles no declaró bajo juramento ante los fiscales Federico Delgado y Sergio Rodríguez dado que fue condenado en Brasil. El cohecho tampoco debería sostenerse porque Meirelles ya cumplió pena por ese mismo delito y se violaría el principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos. Arribas pidió también la extradición de Meirelles, pero la constitución brasileña impide la de extradición de ciudadanos brasileños, por lo que esa alternativa está excluida. La denuncia recayó, obviamente por casualidad, en el juzgado de Claudio Bonadio, quien hasta podría citar a algún ex funcionario kirchnerista ya que Arribas dice que alguien instigó a Meirelles para que mienta. Mientras tanto, el recurso para que se reabra la causa contra Arribas llegó ayer a la Cámara de Casación Penal y salió sorteada una sala conformada por dos jueces escuderos de la Casa Rosada. El escándalo público le hace difícil a los camaristas impedir la reapertura del expediente, pero nada es imposible en Comodoro Py, donde rige la desesperación por cerrar cualquier investigación sobre Arribas.

Defensa
El propio presidente Mauricio Macri salió en defensa de su amigo El Negro Arribas, el domingo desde China. “No me preocupa para nada lo de Arribas. ¿Quién es Meirelles?”, ninguneó en el diario Clarín. El mandatario y Arribas parecen ser carne y uña, ya que el abogado del jefe de los espías es el abogado del Presidente, Alejandro Pérez Chada. Además, es público que Arribas vive en el departamento de Macri de Barrio Parque y ambos comparten los secretos de distintas transferencias de futbolistas en la época de Macri como titular de Boca. “Es el más acostumbrado a estas cosas de las trampas”, explicó el Presidente cuando la periodista Laura Di Marco le preguntó a Macri por la designación de Arribas para su libro.

Credibilidad
Llama la atención que el Presidente siga respaldando a su amigo tras las distintas explicaciones que dio el titular de la AFI respecto de las transferencias que pasaron por Hong Kong. Primero se las dio al periodista Hugo Alconada Mon, de La Nación, y luego fue cambiando versiones en público, por escrito y en el Senado.

Primero dijo que las transferencias no existieron.
Luego mandó a decir que eran en negro.
Después sostuvo que fue una sola transferencia de 70.000 dólares.
Explicó que el dinero era por el pago de un departamento, cosa que repitió Macri en conferencia de prensa.
Finalmente que era por los muebles del departamento. La variación entre éstas últimas declaraciones es fundamental: la venta del departamento se registra, mientras que los muebles son bienes no registrables, cuyo rastro no es posible seguir.
Pese a semejantes cambios de versiones, Macri lo siguió –y sigue– sosteniendo.

Cámaras
El juez Rodolfo Canicoba Corral, quien tuvo el expediente Arribas, sobreseyó al jefe de los espías argumentando que cuando se hizo la transferencia, en 2013, no era funcionario. Además –argumentó Canicoba– no está probado su vínculo con Odebrecht. En este fallo colaboró la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) que corrió rápido a decir que no había delito, sin aportar ni un sólo elemento de la causa brasileña. Y también hizo su aporte el fiscal de Cámara, Germán Moldes, quien no sostuvo el recurso presentado por Delgado respecto del fallo de Canicoba. Moldes argumentó que él no podía tener la bola de cristal para adivinar que después de su dictamen aparecería Meirelles. En verdad, Moldes sabía perfectamente que el cambista iba a declarar y se apuró a blanquear a Arribas desistiendo de la apelación. El que sí sostuvo su recurso fue el fiscal de Investigaciones Administrativas, Sergio Rodríguez.

Los fiscales Delgado y Rodríguez le tomaron declaración a Meirelles por videoconferencia la semana pasada y el doleiro reveló que él sólo se ocupaba de pagar coimas de Odebrecht y Oas. Por lo tanto –dijo– esas transferencias eran coimas, pagadas a través de una sociedad inexistente de Hong Kong.

Tras los dichos de Meirelles, la Cámara Federal le dio curso a la apelación de Rodríguez y el expediente llegó ayer a la Casación. Salió sorteada la Sala II, integrada por Eduardo Righi, Juan Carlos Gemignani y Angela Ledesma. Los dos primeros son firmes integrantes de la coalición judicial-político mediática ligada a la Casa Rosada. Aún así, ante el escándalo público, tendrían que pagar un alto costo si le ponen un candado a la investigación Arribas.

Argumentos
Arribas señaló en su denuncia contra Meirelles que el propio banco Credit Suisse de Ginebra dictaminó que sólo llegó una transferencia desde Hong Kong. Presentó también como prueba el informe de la UIF a su favor, aunque se trata de un elemento de escasa credibilidad: en Comodoro Py es un secreto a voces que la UIF juega para el Ejecutivo y recientemente recibió una advertencia para que deje de actuar partidariamente. Por último, Arribas señaló que no conoce a nadie de Odebrecht y que Meirelles mintió instigado por alguien, ya que no puede ser que se acuerde del nombre Arribas y de ningún otro nombre. En el texto de la denuncia se citan largos pasajes de la nota escrita por Irina Hauser en PáginaI12.

Como suele ocurrir cuando las papas queman, el sorteo puso la denuncia en manos de Claudio Bonadio. A primera vista existirían dos expedientes sobre el mismo hecho, el que investiga las transferencias que reveló Meirelles y el que acusa a Meirelles. Es una especialidad de la casa: hay dos expedientes sobre el memorándum con Irán, dos expedientes sobre el dólar futuro, dos expedientes sobre los hoteles de los Kirchner. La duplicación, admitida por la Cámara Federal, permite ir relojeando qué conviene más a la política.

Problemas
Desde el punto de vista técnico, la denuncia de Arribas afronta tres problemas:

En primer lugar, que no se puede acusar a Meirelles de falso testimonio ya que el doleiro no declaró como testigo ni prestó juramento de decir verdad. Delgado y Rodríguez dejaron eso en claro porque lo que dijera Meirelles –condenado en Brasil por pagar coimas– seguramente lo autoincriminaría. Los juristas consultados por este diario señalaron que no corresponde imputar por falto testimonio a alguien que no declaró bajo juramento.
El segundo problema es que Arribas acusa a Meirelles de cohecho, es decir pagar coimas. Es algo que él mismo declaró: que sus transferencias eran coimas. También los juristas a los que consultó PáginaI12 dijeron que es muy difícil que prospere porque Meirelles ya fue condenado en Brasil por las coimas y por lo tanto serían dos condenas por los mismos hechos. Es algo más discutible.
Por último, está la cuestión de la extradición de Meirelles pedida por Arribas. La constitución brasileña –como muchas cartas magnas y leyes de otros países– prohíbe la extradición de sus nacionales. La Argentina, por ejemplo, pidió la extradición de Wilson Dos Santos, testigo en el caso AMIA, y la justicia brasileña la denegó. Lo mismo ocurrió con el famoso asaltante del Robo del Siglo a un tren del correo en el Reino Unido, Ronald Biggs, quien tuvo un hijo brasileño y sólo fue remitido a Londres cuando él mismo lo aceptó, casi 40 años después.
Con Bonadio al frente del expediente es posible que la causa prospere, si hace falta. La hipótesis es que actúe de reaseguro. Si la Cámara de Casación permite la reapertura de la causa original, Bonadio se concentrará en horadar la declaración de Meirelles. Si la Casación cierra la causa original, tal vez también haga lo propio Bonadio. El próximo paso es que dictamine el fiscal Jorge Di Lello.

Asimetrías
“El arrepentido Leonardo Fariña seguro que dice la verdad; el arrepentido Leonardo Meirelles seguro que miente.” La frase irónica la pronunció ayer un veterano magistrado que no participa de la oleada mediática-política-judicial que en Comodoro Py actúa en sintonía con el Ejecutivo. En ese marco, la defensa de Arribas es cerrada y la encabeza el propio Presidente. Es cierto que nadie puede descartar que Meirelles mienta: vivió pagando coimas y sacando plata en forma ilegal al exterior. Pero la realidad es que hay una obsesión por cerrar la causa Arribas como sea, cuando es público y notorio que el titular de la AFI mintió con sus distintas versiones. Los hechos crudos son que los fondos le fueron transferidos, en negro, desde una cuenta en Hong Kong, a nombre de una sociedad falsa y se trata de una cuenta que se usó en miles de ocasiones para pagar coimas de constructoras brasileñas.

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