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[ 21.12.2017 09:11 ]  » 

Sabina se despidió de Argentina con un potente show en el Luna Park

El cantautor andaluz pasó por Buenos Aires y dejó once estadios llenos de fans entregados a sus rimas y sus historias de militante del bodegón.
 

 "Ni cantante de orquesta, ni el Dylan español", dice Joaquín Sabina en Lo niego todo, la canción que da nombre al disco que lanzó en este 2017 y que es su mejor trabajo desde aquel aguerrido Dímelo en la calle, de 2002.

Con esas estrofas llegó a Buenos Aires semanas atrás y comenzó una saga de once conciertos a sala llena en el estadio Luna Park (además de los seis que brindó en ciudades del interior del país). A lo largo de más de dos horas, el autor de Calle melancolía repasó algunas de sus mejores obras y, por supuesto, muchas de las más flamantes. "En esta primera parte se van a joder y van a escuchar las canciones nuevas", anunció a poco de comenzar en la noche del sábado último, la última de su gira argentina.

Quien más, quien menos, el hit Lágrimas de mármol, la muy stone Las noches de domingo acaban mal, entre otras, amenizaron el primer capítulo del show, que continuó con una metralleta de éxitos de todas sus épocas.

Con la frente marchita (paradigmática crónica amorosa con Buenos Aires como escenario, ante la que pareció emocionarse y hasta derramar alguna lágrima -gesto que, según testimonios recogidos por Infonews, repitió en varios de los recitales-, Una canción para la Magdalena, Contigo, Noches de boda, Princesa, Pastillas para no soñar, Peor para el sol y la indestructible 19 días y 500 noches reafirmaron su lugar de compositor de hits pero sobre todo su innegable talento para la rima y para sostener el perfil de perdedor hermoso que construyó a lo largo de décadas de excesos, caminatas por el lado salvaje y, también, coma clínico y resurrección.


Una de las características de esta gira es que los músicos de la banda -varios de ellos junto a él desde los años 80- interpretan algunas de sus canciones más paradigmáticas, ofreciéndole un respiro a la garganta de Sabina. Pero en esos pasajes, más allá de la pericia de sus coequipers, se lo extraña, porque para las letras firmadas por el andaluz no hay mejor intérprete que él mismo, sabedor de los tonos de la bohemia y el color de la noche, parte de esa autobiografía ficcionada que conforma su cancionero.

Una banda ajustada y una puesta redonda en luz y sonido marcaron la saga de presentaciones porteñas, simillares a las que llevó a ciudades de Europa y América Latina. En ese marco, la voz cada día más cascada del frontman parece entonar como nunca con las peripecias de borrachín enamorado que relata a cada paso.

El show es él y, como un punk de bodegón, el sexagenario que está a punto de cumplir sus 69 demuestra no haber perdido las mañas y sobre el escenario dedica sonrisas y elogios desmedidos a un público fiel. También más de una máxima de machista que se niega al cambio de época y las discusiones de género, además de algún errático número de cabaret melódico a cargo de la corista Mara Barros. Ella, precisamente, es quien coprotagoniza uno de los puntos más altos de la noche: la potente versión con intro flamenca de Y sin embargo.

El pirata español ya no está cojo y no necesita el parche, la calavera está en orden y el barco parece haber sobrellevado las tormentas con dignidad. El antihéroe barroco sigue negando su condición de profeta del vicio ("me sobreestiman", dispara) pero no deja pasar ocasión para destilar certezas entre corazones rotos, sexo, droga y algunos rocanroles. En tiempos de Rajoy, Macri y Trump, no podemos menos que agradecer la gentileza.

MUY BUENO

Joaquín Sabina en el estadio Luna Park. Gira Lo niego todo. Sábado 9 de diciembre de 2017. Joaquín Sabina: guitarras y voz. Pancho Varona: guitarras y coros. Antonio García De Diego: teclados, guitarras y coros. Jaime Asúa: guitarras y coros. Mara Barros: percusión y coros. Pedro Barceló: batería. Laura Gómez Palma: bajo. José Miguel Sagaste: saxo y teclados.

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